Una noche para caminar la historia de Medellín
El pasado 26 de septiembre volvimos a circular por Medellín.
Esta vez, con una pregunta en mente: ¿qué podemos descubrir de una ciudad cuando la recorremos a través de los lugares donde su cultura sigue viva?
Así nació Circular Medellín 2: Centro Adentro, un recorrido por algunos bares, tabernas y espacios culturales del Centro que, más que lugares para tomar algo, funcionan como pequeños vórtices en el tiempo: espacios donde distintas épocas, músicas, historias y formas de habitar la ciudad todavía se encuentran.
Empezamos en Homero Manzi
Nuestra primera parada fue Homero Manzi, un lugar de tangos que hoy también es reconocido como casa cultural.
El tango fue nuestra primera puerta de entrada a la noche y, de alguna manera, también a esa Medellín que ha construido parte de su identidad alrededor de la música, los encuentros y los espacios que permanecen.
Después caminamos hacia un lugar completamente diferente.
Silencio: una Medellín más contemporánea
En el Pasaje Cervantes encontramos Silencio y ruido, un espacio mucho más contemporáneo, con una programación musical que se mueve especialmente entre el jazz, el new wave y el post-punk.
El contraste era parte del recorrido.
En unas pocas cuadras pasamos de los tangos a sonidos que hablan de otras generaciones, otras influencias y otra manera de vivir la noche.
Y eso es precisamente lo interesante de caminar el Centro: no hay una sola Medellín. Hay muchas ciudades conviviendo en el mismo lugar.
Ubuntu: encontrarnos con el Pacífico
La siguiente parada fue Ubuntu, un espacio más conectado con la cultura del Pacífico colombiano.
Allí probamos pastel chocoano, tomamos viche y conversamos con Miguel, historiador, quien nos compartió historias y conocimientos que nos permitieron acercarnos a la cultura del Pacífico desde otro lugar.
El propio nombre del espacio ya dice mucho:
Ubuntu: “Yo soy porque nosotros somos”.
Y quizás esa frase resume también buena parte de lo que buscábamos con este recorrido: entender la ciudad a través de las personas, las historias y las culturas que la construyen.
Lotus: una noche que lleva décadas bailando
Desde Ubuntu seguimos caminando hasta Lotus, una viejoteca, ubicada a una cuadra del parque del periodista, que hace parte de la memoria nocturna de Medellín.
Lleva más de 55 años haciendo parte de la cultura de la ciudad y más de 23 años ofreciendo clases de baile gratuitas.
Entrar allí es encontrarse con otra dimensión del Centro: personas bailando, música, memoria y una tradición que sigue pasando de generación en generación.
De hecho, conseguir un espacio para entrar no es sencillo: hay que reservar prácticamente con un año de anticipación.
Y una vez adentro, se entiende por qué.
Diógenes: salsa, bolero y son
La ruta continuó hasta Diógenes, una taberna ubicada justo en la esquina frente a Bellas Artes.
Un lugar emblemático para quienes encuentran en la salsa, el bolero y el son otra forma de entender la ciudad.
Abierto desde 1985, Diógenes es de esos lugares que parecen haber quedado detenidos en el tiempo, mientras afuera Medellín continúa transformándose.
Y quizás ahí está parte de su encanto, en sentarse con un trago de aguardiente, conversar, escuchar salsa y ver pasar la noche.
Bar Laureles: cerrar la noche en La Bastilla
Terminamos nuestro recorrido en Bar Laureles, en el Pasaje La Bastilla, una calle que todavía conserva ese movimiento particular de la noche en el Centro.
Después de recorrer diferentes músicas, generaciones, culturas y maneras de habitar la ciudad, cerramos allí la noche.
Medellín como un recorrido en el tiempo
Centro Adentro terminó siendo mucho más que una ruta por bares.
Fue una forma de caminar Medellín y observar cómo una ciudad puede transformarse sin dejar de guardar memoria.
El tango, el jazz, el post-punk, el Pacífico, el viche, la salsa, el bolero, el son, las viejotecas, las nuevas propuestas culturales: cada parada nos mostró una Medellín diferente.
Y quizás por eso los lugares que visitamos funcionan como vórtices en el tiempo.
Entras a uno y estás en otra época.
Sales, caminas unas cuadras y vuelves a encontrarte con otra ciudad.
Circular Medellín 2: Centro Adentro fue una invitación a hacer justamente eso: caminar, escuchar, probar, conversar y dejar que la ciudad nos contara sus propias historias.
Porque a veces, para conocer una ciudad, no hace falta irse más lejos.
Sino que debemos ir un poco más adentro.
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Publicado por
Juanita Ossa