
El pasado 19 de abril vivimos la primera edición de Circular Medellín: Raíces Comestibles, una experiencia creada para recorrer la ciudad desde una perspectiva diferente: la de los ingredientes, los mercados y las historias que habitan detrás de cada alimento.
Durante dos horas nos sumergimos en la Plaza Minorista José María Villa, uno de los lugares más emblemáticos de Medellín para entender cómo se mueve la vida cotidiana de la ciudad. Entre frutas exóticas, aromas, colores y conversaciones espontáneas, descubrimos que la gastronomía es mucho más que lo que llega a nuestra mesa: es territorio, cultura y memoria.
El recorrido estuvo guiado por Luis Daniel Vargas, gastrónomo y cocinero profesional, quien nos acompañó compartiendo conocimientos sobre los productos locales, sus orígenes y las relaciones que existen entre la cocina, las comunidades y los paisajes de donde provienen los alimentos.
A medida que avanzábamos por los pasillos de la plaza, los participantes tuvieron la oportunidad de probar diferentes frutas, conversar con comerciantes y acercarse a una Medellín que muchas veces pasa desapercibida incluso para quienes viven aquí. Fue una invitación a mirar con más atención aquello que normalmente damos por sentado.
Uno de los aspectos más especiales de la experiencia fue descubrir cómo las plazas de mercado siguen siendo espacios vivos de encuentro, intercambio y hospitalidad. Lugares donde las historias circulan tan naturalmente como los productos y donde cada puesto guarda saberes construidos a lo largo de generaciones.
Aunque Medellín se ha convertido en un destino cada vez más atractivo para viajeros de todo el mundo, experiencias como esta nos recuerdan que la esencia de la ciudad no solo se encuentra en sus grandes atractivos turísticos, sino también en aquellos espacios donde transcurre la vida cotidiana de sus habitantes.
Para quienes participaron, Raíces Comestibles fue una oportunidad para convertirse en turistas de su propia ciudad. Para quienes nos visitan desde otros lugares, fue una forma auténtica de acercarse a la cultura paisa a través de uno de sus lenguajes más universales: la comida.
En Circular creemos que habitar una ciudad también implica comprenderla. Por eso seguimos creando experiencias que nos permitan conectar con los territorios, las personas y las historias que hacen posible la vida urbana.
Gracias a todas las personas que nos acompañaron en este recorrido. Nos llevamos nuevas conversaciones, nuevos aprendizajes y la certeza de que algunas de las mejores formas de conocer una ciudad comienzan en una plaza de mercado.
Publicado por
María Camila Becerra Cabrales
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